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Wasting Time ha construido su negocio alrededor de una idea: para muchos jóvenes, la experiencia pesa más que el destino. La compañía reserva grandes complejos hoteleros en exclusiva y concentra alojamiento, ocio, actividades y conciertos.

Su fundador y CEO, Javier Alonso, comenzó en este mercado con 19 años. Mientras estudiaba en la universidad, trabajó para una empresa especializada en viajes de fin de curso. Tras el cierre de aquella compañía, decidió presentar el producto a grandes grupos turísticos.

Sin contactos en el sector, recurrió a LinkedIn para contactar con directivos. Barceló Viajes se interesó por su propuesta y de aquel acuerdo nació Viaja Wäy.

El proyecto empezó comercializando viajes a Mallorca, Salou o el Caribe. Después llegó la apuesta por reservar hoteles completos para estudiantes. Cuando otras agencias replicaron la fórmula, incorporaron actuaciones de artistas como C. Tangana o Taburete.

La experiencia acumulada llevó a Alonso a una conclusión que marcaría su siguiente proyecto: el cliente valoraba especialmente lo que ocurría durante el viaje. En plena pandemia planteó un reposicionamiento a Barceló. La propuesta no prosperó y decidió crear Wasting Time.

Hoteles en exclusiva para ganar escala

El modelo gira alrededor de grandes establecimientos en primera línea de playa, como Barceló Punta Umbría, en Huelva, o Magic World, en Oropesa del Mar. Wasting Time los reserva en exclusiva durante determinadas fechas.

La fórmula permite reunir entre 4.000 y 5.000 jóvenes en un mismo recinto. La programación incluye torneos deportivos, fiestas en piscinas, beach clubs, boat parties, tardeos y parques acuáticos. A ello se suman conciertos con artistas como Saiko, Juan Magán, JC Reyes, Pignoise, Despistaos o La La Love You.

Las actividades están incluidas en el paquete y se desarrollan dentro del complejo. Esto reduce determinados costes asociados a desplazamientos y mejora el margen.

Además, los viajes se concentran principalmente en junio y durante el puente de mayo, fuera de la temporada alta, lo que también beneficia a los hoteles.

Productos para distintos perfiles de jóvenes

Bye Bye Week está pensado para estudiantes que terminan bachillerato y la selectividad. Consiste en siete días en Magic World. Su última edición reunió a 4.500 jóvenes y agotó las plazas.

Sad Club amplía la oferta con una propuesta en Roquetas de Mar. Contará con entre 30 y 40 artistas emergentes durante una semana. La empresa esperaba congregar inicialmente a 1.500 personas y aspira a superar los 7.000 asistentes en 2030.

El Oasis se dirige a jóvenes de 25 a 32 años que comienzan su trayectoria profesional. Son cuatro días en Barceló Punta Umbría durante el puente de mayo.

La cartera también incluye Punta Canallas, con destino a Punta Cana; Five Zzzzzities, una ruta por cinco ciudades europeas; viajes en Interraíl y destinos como Riviera Maya, Cuba, Malta, Tailandia o Marruecos.

El tique medio se sitúa en unos 850 euros, desde los 390 euros de El Oasis hasta los 1.800-2.000 euros de los paquetes al Caribe.

La digitalización entra en la estrategia comercial

Wasting Time combina distribución presencial y online. Dispone de asesores en Madrid, Málaga, Sevilla, San Sebastián, La Coruña y Pamplona, además de embajadores que visitan institutos y universidades.

La compañía ha trabajado durante dos años en una plataforma para automatizar sus procesos. Su nueva web permite completar la contratación y facilita la compra de viajes personalizados para grupos, incluidos los vuelos.

El cambio también busca mejorar el rendimiento de sus acciones comerciales. Las campañas con influencers pueden generar ahora una conversión directa en la web, sin que el potencial cliente tenga que contactar previamente con un agente.

Crecimiento y expansión internacional

Wasting Time facturó 2.000 euros en 2021 y alcanzó los 5 millones en 2022. Los ingresos aumentaron hasta 8,5 millones en 2023 y 12 millones en 2024.

En 2025 llegó a una facturación de 14 millones de euros. Para 2026 prevé superar los 16 millones, apoyándose en nuevos conceptos como Sad Club y en su plataforma digital.

El siguiente objetivo es alcanzar 25 millones de euros entre 2030 y 2031. La compañía también estudia trasladar su modelo a Portugal e Italia, orientándolo al público local. La dificultad para encontrar en España nuevos complejos hoteleros que puedan reservarse en exclusiva impulsa esa búsqueda de crecimiento internacional.