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Según el informe Dream Careers Index elaborado por Adobe a partir de una encuesta nacional, el interés por crear un negocio propio crece entre los profesionales en España. En un mercado laboral marcado por la incertidumbre económica, la digitalización, la evolución del empleo y el cambio de prioridades, el emprendimiento se consolida como una alternativa real para miles de trabajadores.

Según un estudio sobre aspiraciones laborales, el 7% de los profesionales en España afirma que su trabajo ideal sería convertirse en emprendedor o dirigir su propio negocio. Aunque la cifra no es mayoritaria, refleja una tendencia creciente hacia la autonomía profesional y la búsqueda de nuevas oportunidades.

El dato resulta especialmente relevante en un contexto donde más del 60% de los trabajadores se plantea cambiar de empleo. Para una parte significativa de ellos, el cambio no implica solo moverse a otra empresa, sino apostar por proyectos propios, nuevos modelos de negocio y una mayor independencia.

Esta evolución sitúa al espíritu empresarial como uno de los motores de transformación del mercado laboral y del tejido productivo.

Insatisfacción salarial como detonante del emprendimiento

El deseo de emprender se vincula directamente con la percepción salarial. Aunque el 73% de los profesionales asegura sentirse cómodo en su empleo actual, solo el 46% considera que su salario es adecuado. Esta diferencia genera una sensación generalizada de desequilibrio económico.

Apenas un 5% de los trabajadores cree que no necesita un aumento de sueldo. La mayoría considera que su remuneración no refleja su valor profesional ni el incremento del coste de vida. Esta percepción impulsa a muchos a explorar alternativas laborales, entre ellas la creación de su propio negocio.

El emprendimiento aparece como una vía para mejorar ingresos y ganar control sobre la carrera profesional. También se asocia a la búsqueda de independencia y flexibilidad. En este contexto, el autoempleo se convierte en una opción estratégica para quienes buscan mayor estabilidad o crecimiento económico.

La brecha entre expectativas salariales y realidad laboral está actuando como catalizador del cambio profesional.

Vocación, flexibilidad y propósito: claves del cambio

El interés por emprender no responde únicamente a motivos económicos. Muchos profesionales buscan recuperar el control sobre su tiempo, su desarrollo personal y su carrera. El equilibrio entre vida personal y profesional se sitúa entre las principales motivaciones.

Además del salario, un 30% de los trabajadores quiere mejorar su calidad de vida. Otros citan la reducción del estrés o la necesidad de reconectar con su vocación. El emprendimiento se percibe como una vía para alinear trabajo y propósito.

En este escenario, el negocio propio se asocia a la posibilidad de crear proyectos con sentido y mayor impacto personal. Esta tendencia refuerza la idea de que el éxito profesional ya no se mide solo en términos salariales, sino también en bienestar laboral.

La búsqueda de propósito profesional se convierte así en un elemento central de la nueva cultura del trabajo.

Generaciones jóvenes impulsan la cultura emprendedora

Las nuevas generaciones muestran mayor predisposición a emprender. La generación Z y los millennials lideran el deseo de cambio profesional y la búsqueda de nuevas oportunidades. Ambos grupos presentan mayor apertura hacia modelos de trabajo flexibles y proyectos propios.

Más de seis de cada diez jóvenes se plantean modificar su trayectoria laboral en los próximos años. Este dinamismo favorece la aparición de nuevas iniciativas empresariales y proyectos innovadores.

La cultura digital y el acceso a herramientas tecnológicas facilitan la creación de negocios con menor inversión inicial. Este entorno impulsa el talento emprendedor y reduce barreras de entrada a sectores como el comercio electrónico, la tecnología o el marketing digital.

La combinación de innovación, creatividad y acceso a recursos digitales está redefiniendo el perfil del nuevo emprendedor.

Formación y habilidades para emprender

El interés por emprender se acompaña de una fuerte apuesta por la formación. El 95% de los profesionales está dispuesto a adquirir nuevas competencias para mejorar su futuro laboral. Este dato evidencia una elevada motivación por adaptarse a un mercado en transformación.

Entre las áreas formativas prioritarias destacan el inglés, la inteligencia artificial y el análisis de datos. También ganan peso conocimientos en finanzas personales, marketing digital o programación. Estas habilidades resultan clave para lanzar y gestionar proyectos empresariales.

La actualización de competencias se convierte en una herramienta esencial para el crecimiento profesional. La formación continua permite a los futuros emprendedores mejorar su competitividad y adaptarse a un entorno cambiante.

El aprendizaje constante se consolida como uno de los pilares de la empleabilidad y de la creación de nuevas empresas.

Movilidad geográfica y ecosistemas emprendedores

El emprendimiento también se vincula a la movilidad geográfica. Un 42% de los profesionales estaría dispuesto a trasladarse a otra ciudad para iniciar una nueva etapa laboral o empresarial. Madrid lidera como destino preferido, seguido de Barcelona y Valencia.

Estas ciudades concentran ecosistemas empresariales dinámicos, redes de inversión y oportunidades de crecimiento. Sin embargo, otras urbes como Málaga o Santiago de Compostela también emergen como polos de atracción.

La descentralización de oportunidades favorece la aparición de nuevos hubs de innovación, emprendimiento y desarrollo empresarial en distintos territorios. Este fenómeno impulsa el crecimiento regional y diversifica el tejido productivo.

La movilidad se convierte en un factor clave para acceder a ecosistemas emprendedores más dinámicos.

Barreras al emprendimiento y retos pendientes

A pesar del interés creciente, el salto al emprendimiento no está exento de obstáculos. La inseguridad económica es el principal freno, seguida de las responsabilidades familiares y el miedo al fracaso. También influyen la falta de formación específica o de acceso a recursos.

Solo un 5% de los profesionales afirma estar ya en proceso de cambio laboral. Esto indica que, aunque la intención es elevada, la materialización de proyectos empresariales aún es limitada.

Reducir barreras y facilitar el acceso a formación, financiación y asesoramiento será clave para impulsar el emprendimiento. El desarrollo de un entorno favorable permitirá transformar aspiraciones en proyectos reales.

Fomentar una cultura empresarial sólida será esencial para convertir el interés por emprender en iniciativas sostenibles.

El emprendimiento como motor de transformación laboral

El interés por emprender refleja una evolución en las prioridades profesionales. Los trabajadores buscan autonomía, flexibilidad, estabilidad y propósito. La creación de negocios propios se perfila como una respuesta a las limitaciones del empleo tradicional.

El hecho de que el 7% de los trabajadores aspire a emprender evidencia una tendencia que podría crecer en los próximos años. En un mercado laboral en constante cambio, el emprendimiento se consolida como una vía para generar oportunidades y dinamizar la economía.

Las empresas y administraciones deberán adaptarse a este nuevo escenario. Fomentar el ecosistema emprendedor, apoyar a los nuevos negocios y facilitar el acceso a recursos será clave para impulsar la innovación y el crecimiento económico.

El emprendimiento se posiciona como uno de los pilares de la transformación laboral y del desarrollo empresarial en España.