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La recta final de 2026 llega sin un acuerdo sobre las cuotas de autónomos que deberán aplicarse el próximo ejercicio. A poco más de tres meses de terminar el año, la Seguridad Social todavía no ha convocado a las principales organizaciones del colectivo para abordar las bases y cotizaciones de 2027.

La falta de acuerdo introduce un nuevo elemento de incertidumbre para trabajadores por cuenta propia y pequeños negocios. Las futuras cotizaciones afectan directamente a sus costes fijos y, por tanto, a la planificación financiera del próximo ejercicio.

Las negociaciones permanecen bloqueadas desde hace más de un año. La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos ha dejado claro que no aceptará incrementos mientras continúen pendientes determinadas modificaciones del sistema actual. Entre ellas figuran los problemas detectados durante las regularizaciones y varias reivindicaciones relacionadas con la protección social.

Las cuotas de 2027 siguen pendientes de negociación

El sistema de cotización por ingresos reales entró en funcionamiento en 2023. Su implantación se diseñó de forma progresiva y con revisiones periódicas para ajustar el modelo durante el periodo transitorio.

El Real Decreto-ley 13/2022 establece un despliegue gradual del mecanismo y contempla revisiones cada tres años dentro del marco del diálogo social. La norma también preveía que, antes del 1 de enero de 2026, el Gobierno determinara el calendario correspondiente a la siguiente fase del sistema.

Sin embargo, la negociación entre el Gobierno y las organizaciones representativas continúa sin desbloquearse. Según la información publicada, hace más de un año que no se reúne una mesa específica para abordar los problemas que afectan al sistema de cotización y a la protección de los trabajadores por cuenta propia.

Para los negocios, esta situación mantiene abierta una cuestión relevante de cara a 2027. Mientras no exista una nueva tabla, los autónomos carecen de una referencia definitiva sobre cuál será su coste de cotización el próximo año.

ATA mantiene su rechazo a cualquier incremento

La posición de ATA mantiene la línea que la organización ya defendió durante 2025. La federación considera que no deben negociarse incrementos adicionales hasta que se evalúen y corrijan los problemas que ha detectado en el funcionamiento del modelo.

Su presidente, Lorenzo Amor, reiteró recientemente que la organización no aceptará una subida mientras sigan pendientes las mejoras reclamadas en materia de protección social y no se reactive la negociación con el Gobierno.

Esta postura ya condicionó las conversaciones anteriores. Durante 2025, ATA reclamó solucionar primero las incidencias observadas en el proceso de regularización correspondiente al ejercicio 2023.

Uno de los puntos de conflicto afecta a los trabajadores en pluriactividad. La organización denunció casos de autónomos que ya cotizaban por la base máxima en el Régimen General y cuya regularización también elevaba la base correspondiente al RETA. Según ATA, esta situación podía provocar un exceso de cotización sin una mejora proporcional de las prestaciones futuras.

La congelación de 2026 no alcanzó a todos los autónomos

Ante la ausencia de un nuevo acuerdo, en 2026 se mantuvieron las bases mínimas de 2025 para los diferentes tramos de rendimientos. La base máxima de los tramos superiores, en cambio, pasó de 4.909,50 euros a 5.101,20 euros mensuales. La información oficial de la Seguridad Social sitúa actualmente ese límite máximo en 5.101,20 euros.

La situación fue distinta para determinados autónomos societarios y colaboradores. Las reglas específicas aplicables a estos trabajadores elevaron su base mínima hasta la referencia correspondiente del Régimen General.

Según ATA, el cambio provocó incrementos superiores a 130 euros mensuales en la cuota mínima de algunos afectados. La organización reclamó durante este año una modificación de esta situación, pero sostiene que el problema continúa sin resolverse.

El asunto tiene una dimensión especialmente relevante para pequeñas sociedades y negocios familiares. Una modificación de las bases mínimas se traslada directamente al coste mensual que soportan estos profesionales y condiciona sus previsiones de gasto recurrente.

El cese de actividad continúa entre las principales reclamaciones

La discusión sobre las cotizaciones no se limita a cuánto pagan los autónomos. Las organizaciones también reclaman cambios en las prestaciones que reciben a cambio.

Uno de los principales puntos pendientes es el cese de actividad, la prestación que funciona como protección frente al cierre del negocio. ATA sostiene que alrededor del 60% de los trabajadores por cuenta propia que cierran su actividad y solicitan esta cobertura quedan fuera de la prestación.

La federación ya planteó este problema durante las negociaciones anteriores. Su propuesta pasa por facilitar el reconocimiento de la prestación cuando se produce un cierre definitivo y acercar su funcionamiento al sistema de desempleo de los trabajadores asalariados.

Para ATA, mejorar esta cobertura debe formar parte de cualquier futura negociación sobre cotizaciones. Su planteamiento es que una eventual subida de las aportaciones debería ir acompañada de una mejora efectiva de la protección que reciben los trabajadores por cuenta propia.

Los mayores de 52 años también forman parte de las peticiones

Otra de las reivindicaciones planteadas es ampliar a los autónomos el acceso al subsidio para mayores de 52 años. La organización lleva años reclamando esta medida con el objetivo de acercar los derechos del colectivo a los disponibles para los trabajadores por cuenta ajena.

ATA también pide mecanismos que protejan determinados periodos sin cotización de cara al cálculo de futuras prestaciones. A ello se suman cambios en la regularización de cuotas y un tratamiento diferente para quienes compaginan una actividad por cuenta propia con un empleo asalariado.

Más cambios pendientes en el modelo de cotización

Las peticiones de la organización incluyen asimismo modificaciones operativas. Entre ellas figura que Hacienda comunique previamente al trabajador cuáles son los rendimientos que se utilizarán para regularizar sus cuotas.

ATA también propone evitar que los trabajadores que cotizan simultáneamente en distintos regímenes superen en el RETA la base máxima establecida.

Su decálogo incorpora otras medidas relacionadas con la protección de los autónomos. Entre ellas se encuentran la equiparación del permiso de lactancia, permisos vinculados a fenómenos climáticos extremos o fallecimientos familiares y una revisión de los procedimientos utilizados para regularizar determinadas prestaciones.

Con el calendario avanzando hacia el cierre de 2026, el diálogo social será determinante para conocer qué ocurrirá con las cuotas del próximo año. Por ahora, la negociación continúa abierta y ATA mantiene su negativa a respaldar incrementos mientras no se revisen los aspectos del sistema que considera pendientes.

Para autónomos, sociedades y pequeños negocios, el resultado tendrá un efecto directo sobre los costes laborales propios, la planificación de tesorería y las decisiones presupuestarias con las que deberán afrontar el próximo ejercicio.