El evento #PonteCara ha retomado su actividad tras cinco años de pausa con una sexta edición celebrada en Madrid. La convocatoria ha reunido a más de 120 profesionales vinculados al marketing, el emprendimiento y las finanzas, reflejando el renovado interés por formatos presenciales centrados en la interacción directa.
La cita, celebrada el 23 de abril, ha servido para validar la demanda de espacios donde la relación profesional trascienda el intercambio de contactos. En un contexto cada vez más digitalizado, el evento ha apostado por un modelo basado en la conexión real, reforzando su posicionamiento dentro del ecosistema empresarial.
Un formato centrado en la interacción
Lejos de los esquemas tradicionales, la sexta edición de #PonteCara ha priorizado la participación activa de los asistentes. El diseño del evento ha buscado generar conversaciones útiles y oportunidades tangibles desde el inicio.
La jornada arrancó con la intervención del maestro de ceremonias, Javi Sancho, seguida de la bienvenida de Carlos García Trillo, quien contextualizó el regreso del encuentro y su propósito dentro del actual entorno profesional.
Este planteamiento responde a una tendencia creciente en el ámbito B2B: eventos más dinámicos, donde el contenido y la interacción tienen el mismo peso estratégico.
Ponencias orientadas a la experiencia directiva
El bloque principal de contenidos estuvo compuesto por cuatro intervenciones de perfiles con amplia trayectoria en entornos corporativos. Entre los ponentes destacaron Sara de Pablos, Ruben Navarro, Marta Fontcuberta y Juan Luis Polo.
Las ponencias ofrecieron una visión aplicada sobre liderazgo, desarrollo profesional, construcción de marca y adaptación a entornos empresariales complejos. El enfoque práctico permitió trasladar aprendizajes directamente al ámbito corporativo, reforzando el valor del evento como espacio de transferencia de conocimiento.
Elevator pitch como herramienta de visibilidad
Uno de los elementos diferenciales del evento fue la incorporación de bloques de elevator pitch, integrados entre las ponencias. En total, se realizaron 20 intervenciones de 45 segundos en las que los asistentes presentaron sus proyectos o iniciativas.
Entre los participantes figuraron perfiles como Tamar Gigolashvili, Teresa Martos, Daniel Espejo y Daniel Navas.
Este formato permitió democratizar la visibilidad dentro del evento y fomentar la generación de oportunidades desde una perspectiva más ágil. Además, facilitó la identificación de sinergias entre profesionales de distintos sectores.
Networking estructurado para maximizar conexiones
La jornada concluyó con una cena tipo finger cocktail acompañada de dinámicas específicas de networking. Durante esta fase, los asistentes rotaban entre diferentes mesas, lo que favoreció la interacción con un mayor número de perfiles.
Este modelo de networking estructurado buscó evitar la superficialidad habitual en este tipo de encuentros. Al promover conversaciones más naturales y dirigidas, se incrementó la probabilidad de establecer relaciones profesionales con recorrido.
El enfoque evidencia una evolución en los eventos B2B, donde la calidad de las conexiones prima sobre la cantidad.
Un modelo alineado con las nuevas demandas del mercado
El regreso de #PonteCara confirma la vigencia de los formatos presenciales cuando se diseñan con una propuesta de valor clara. La iniciativa no solo recupera su actividad, sino que refuerza su posicionamiento como plataforma para generar relaciones profesionales de impacto.
El evento responde a una necesidad concreta del entorno empresarial: pasar del simple intercambio de contactos a la creación de vínculos que aporten valor a medio y largo plazo. En este sentido, la propuesta se alinea con las nuevas dinámicas del networking, donde la autenticidad y la interacción son factores clave.