El grupo Grupo Moure ha consolidado su crecimiento sobre una premisa clara: la adaptabilidad constante. En tres décadas, la compañía ha evolucionado hasta convertirse en un referente en el ámbito del carwash y las estaciones de servicio automáticas.
Con sede en Alella, el grupo alcanzó una facturación de 135 millones de euros en 2024 y prevé acercarse a los 150 millones en 2025. Este avance responde a una estrategia basada en anticiparse a las necesidades del mercado y en mantener una relación estrecha con su red de franquiciados.
De la promoción inmobiliaria al liderazgo en carwash
La empresa nació en 1996 vinculada al sector inmobiliario. Sin embargo, Marcos Moure detectó pronto la necesidad de incorporar un negocio con liquidez inmediata. El salto a los centros de lavado marcó el primer gran giro estratégico.
Este modelo permitía generar ingresos diarios y mejorar la estabilidad financiera. Más adelante, tras analizar tendencias en Europa, el grupo introdujo en España las gasolineras automáticas, una innovación que impulsó su crecimiento en facturación, empleo y visibilidad.
La adquisición de Elefante Azul reforzó su posicionamiento en el sector. A partir de ahí, el grupo integró nuevas áreas como Washnet, dedicada a la fabricación, y Petronet, centrada en distribución de recambios y servicios.
Diversificación como palanca de crecimiento
El grupo ha apostado por ampliar su actividad más allá del negocio principal. Esta estrategia de diversificación le ha llevado a entrar en sectores como el náutico, el retail y la tecnología.
Entre sus nuevas líneas destacan Kumbra Yachts, Big Fish y Techtail. Esta expansión permite reducir la dependencia de un solo mercado y aprovechar nuevas oportunidades. Actualmente, la compañía cuenta con 170 empleados y mantiene una posición destacada en el sector del equipamiento de lavado en España.
Un modelo de franquicia basado en la colaboración
El crecimiento de Grupo Moure también se explica por su enfoque en la gestión de franquicias. La compañía apuesta por un modelo colaborativo en el que los franquiciados son considerados socios.
El propio fundador opera más centros que cualquier franquiciado, lo que le permite conocer de primera mano el negocio. Las innovaciones se prueban internamente y, una vez validadas, se trasladan a la red.
Este sistema minimiza riesgos y facilita la adopción de mejoras. Además, acelera el retorno de la inversión para los franquiciados y refuerza la cohesión del grupo, consolidando un modelo de franquicia colaborativa.
Decisiones estratégicas en contextos de crisis
Durante la pandemia de COVID-19, la compañía adoptó medidas excepcionales. Entre ellas, dejó de cobrar cuotas a los franquiciados de Elefante Azul. Esta decisión implicó renunciar a ingresos en un momento crítico.
El objetivo era proteger la red y asegurar su continuidad. Además, el grupo apoyó a empleados con dificultades económicas y negoció condiciones con propietarios de locales.
El resultado fue una red de franquiciados reforzada tras la crisis. Este episodio evidencia la importancia de la gestión estratégica en situaciones adversas.
Innovación tecnológica y automatización
La automatización ha sido un elemento clave en la evolución del grupo. Tras el éxito de las gasolineras automáticas, la compañía trasladó este modelo al sector retail.
El desarrollo de Techtail ha permitido crear tiendas inteligentes operativas las 24 horas. Esta solución se ha convertido en un nuevo negocio, ya que también se comercializa a otras empresas.
Además, el grupo trabaja en la implantación de este modelo en zonas rurales, con el objetivo de ofrecer servicios básicos en áreas con menor acceso comercial, impulsando el concepto de retail automatizado.
Estrategia energética y visión de futuro
En el ámbito energético, Grupo Moure defiende un modelo diversificado. Considera que el futuro pasará por la convivencia de distintas tecnologías.
La compañía apuesta por los ecocombustibles como una alternativa viable, aunque reconoce que su adopción dependerá del coste para el consumidor. También mantiene su compromiso con la movilidad eléctrica.
Sus estaciones combinan cargadores eléctricos con surtidores tradicionales, adaptándose a un entorno en transición.
Profesionalización y continuidad del negocio
El grupo mantiene su carácter familiar, pero avanza hacia una gestión más profesionalizada. La incorporación de la siguiente generación se combina con la necesidad de estructurar la organización.
Delegar responsabilidades es clave para garantizar la continuidad. El objetivo es construir una empresa que funcione de forma autónoma y no dependa exclusivamente de su fundador.
Este enfoque implica ordenar procesos y reforzar la dirección estratégica hacia una gestión profesionalizada.
Barreras al crecimiento empresarial
Uno de los principales desafíos identificados por el grupo es el entorno administrativo. Marcos Moure señala la existencia de obstáculos que dificultan el desarrollo empresarial en España.
En comparación con otros países europeos, considera que faltan incentivos y apoyo institucional. Esto afecta especialmente a proyectos industriales.
El directivo defiende un cambio de enfoque que facilite el crecimiento de empresas que generan empleo y valor económico, señalando las trabas administrativas como uno de los principales frenos.