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La Seguridad Social ha decidido mantener para 2026 las bases de cotización vigentes para los trabajadores por cuenta propia. Esta prórroga afecta también a quienes compatibilizan su actividad profesional con el cobro de una pensión. En consecuencia, los autónomos en jubilación activa seguirán abonando cuotas reducidas durante el próximo ejercicio bajo el mismo esquema que en 2025.

La medida se enmarca en la continuidad del sistema de cotización por ingresos reales implantado en 2023. Desde entonces, todos los autónomos deben ajustar sus bases a los rendimientos netos obtenidos por su actividad. Este principio se aplica también al colectivo que mantiene su negocio mientras percibe la pensión, aunque con particularidades propias.

Para empresas y asesorías que gestionan carteras de profesionales independientes, la decisión aporta estabilidad normativa y facilita la planificación financiera. La continuidad del sistema evita cambios bruscos en los costes y permite mantener previsiones de gasto más precisas para el ejercicio 2026.

Un régimen específico dentro del sistema general

Los autónomos en jubilación activa están sujetos a un régimen de cotización específico. Aunque continúan dados de alta en el sistema, no cotizan por todas las contingencias como el resto del colectivo. En su caso, la normativa contempla un esquema reducido que se mantiene en 2026 tras la prórroga aprobada.

Este grupo deberá seguir encuadrado en el tramo de cotización correspondiente a sus ingresos. La base sobre la que se aplican los tipos depende de los rendimientos netos mensuales previstos o reales. Por tanto, aunque las cuotas sean menores que las de otros autónomos, el importe final seguirá condicionado por el nivel de ingresos.

El mantenimiento de las bases por tramos implica que los profesionales en jubilación activa continuarán ajustando su cotización en función de la evolución de su negocio. Este sistema refuerza la vinculación entre ingresos y cuotas, una de las principales transformaciones del modelo de cotización introducido en los últimos años.

La cuota de solidaridad como eje del sistema

Uno de los elementos centrales del régimen para jubilación activa es la denominada cuota de solidaridad. Se trata de una cotización especial que deben abonar los autónomos que compatibilizan pensión e ingresos profesionales. Esta cuota no genera nuevos derechos en materia de pensiones, ya que el trabajador ya ha accedido a su prestación.

El objetivo de esta cotización es contribuir al sostenimiento del sistema público sin incrementar la futura pensión del beneficiario. De esta forma, se equilibra la compatibilidad entre ingresos laborales y percepción de la jubilación.

La estructura del sistema se mantiene en 2026 sin cambios sustanciales. La prórroga de las bases y la continuidad de los tipos aplicables consolidan un marco estable para este colectivo. Desde el punto de vista empresarial, esta previsibilidad resulta relevante para la planificación financiera de profesionales sénior que siguen activos en el mercado.

Contingencias por las que deben cotizar

Aunque su régimen es reducido, los autónomos en jubilación activa deben seguir cotizando por determinadas contingencias. La legislación establece tres conceptos principales sobre los que se calcula la cuota mensual.

En primer lugar, deberán cotizar por incapacidad temporal. Este concepto cubre posibles bajas médicas derivadas de enfermedad común o accidente no laboral. En segundo lugar, también deberán aportar por contingencias profesionales, que incluyen accidentes de trabajo o enfermedades vinculadas a la actividad.

El tercer elemento es la citada cotización de solidaridad. Este porcentaje se aplica sobre la base correspondiente a contingencias comunes y constituye el componente principal de la cuota mensual. La suma de estos tres conceptos configura el coste que deberán asumir durante 2026.

La continuidad de este esquema refuerza la seguridad jurídica para quienes han optado por prolongar su vida profesional tras la jubilación. También facilita la labor de gestorías y departamentos financieros que asesoran a autónomos y pequeñas empresas.

Tipos de cotización vigentes para 2026

La prórroga aprobada mantiene en la práctica los mismos tipos de cotización que estaban vigentes en 2025 para el colectivo en jubilación activa. Esto implica que el porcentaje total sobre la base de cotización seguirá siendo reducido en comparación con el resto de autónomos.

Los tipos aplicables se estructuran de la siguiente forma. Por incapacidad temporal se aplica un 1,55%. Por contingencias profesionales, un 1,3%. A ello se suma la cuota de solidaridad, fijada en el 9% sobre la base por contingencias comunes.

La suma de estos porcentajes da como resultado un tipo global del 11,85% aplicado sobre la base correspondiente al tramo de ingresos del autónomo. Este esquema se mantiene para 2026, aunque el resto de trabajadores por cuenta propia sí experimentarán incrementos progresivos por la actualización del Mecanismo de Equidad Intergeneracional.

Desde la perspectiva empresarial, este diferencial de cotización puede influir en la planificación de costes de profesionales sénior que continúan operando como autónomos o colaborando con compañías. La estabilidad de los tipos facilita la estimación presupuestaria y la toma de decisiones sobre continuidad de la actividad.

Impacto para asesorías y tejido empresarial

La prórroga de bases y tipos no solo afecta a los autónomos individuales. También tiene implicaciones para asesorías, despachos profesionales y empresas que colaboran con trabajadores por cuenta propia en jubilación activa. La continuidad del marco normativo permite mantener estructuras de costes estables y previsibles.

Para las asesorías fiscales y laborales, la medida simplifica la gestión administrativa de cuotas y evita ajustes complejos en los sistemas de cálculo. Al mantenerse el sistema por tramos y los tipos reducidos, las previsiones para 2026 se pueden elaborar con mayor precisión.

Asimismo, el mantenimiento de la cuota de solidaridad y de los porcentajes asociados refuerza la seguridad del sistema. Los profesionales que compatibilizan pensión y actividad podrán continuar con sus negocios sin afrontar cambios bruscos en su cotización.

En un contexto de envejecimiento de la población activa y de prolongación de la vida laboral, la jubilación activa se consolida como una fórmula cada vez más utilizada. La estabilidad de las cuotas para 2026 contribuye a sostener este modelo y a facilitar la continuidad de la actividad económica de profesionales con amplia experiencia.