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La falsificación sigue consolidándose como uno de los principales problemas para numerosos sectores empresariales en España. La comercialización de copias de prendas de vestir, bolsos, joyas y relojes provoca un impacto económico de 1.265 millones de euros al año en el mercado español, una cifra que representa cerca del 9% de todas las pérdidas registradas en la Unión Europea.

La expansión del comercio electrónico y el peso creciente de las redes sociales han favorecido la difusión de este mercado ilegal, que afecta especialmente a las empresas que invierten en innovación, diseño y desarrollo de producto.

La moda concentra el mayor impacto económico

Los datos muestran que la industria de la confección soporta el mayor volumen de pérdidas derivadas de la falsificación. Este sector deja de ingresar alrededor de 1.000 millones de euros anuales debido a la comercialización de productos que imitan a los originales.

A esta cantidad se suman otros 265 millones de euros correspondientes a los sectores de bolsos de mano, joyería y relojería. En conjunto, España concentra el 8,6% del impacto económico que generan estas prácticas en toda la Unión Europea.

En el conjunto del mercado comunitario, las pérdidas alcanzan los 12.000 millones de euros en la industria de la moda y la confección. Además, los fabricantes legítimos de bolsos, joyas y relojes dejan de facturar cerca de 2.700 millones de euros cada año.

Las pymes, entre las más perjudicadas

Las pequeñas y medianas empresas figuran entre las organizaciones más expuestas a este fenómeno. Muchas de ellas basan su actividad en un número reducido de diseños propios y disponen de menos recursos para proteger su propiedad intelectual o actuar frente a las infracciones.

Esta situación incrementa la vulnerabilidad de negocios que dependen de la diferenciación de sus productos para competir en el mercado. Cuando una copia llega al consumidor, no solo se reduce la facturación del fabricante original, sino que también se debilita el valor de su marca y de su capacidad innovadora.

Un problema que va más allá del perjuicio económico

Las consecuencias de la falsificación no afectan únicamente a los fabricantes. Los productos ilegales suelen incumplir los estándares de calidad y seguridad exigidos por la normativa europea, lo que puede traducirse en riesgos para los consumidores y para el medio ambiente.

A ello se añade otro factor de preocupación: el comercio de mercancías falsificadas mantiene vínculos con redes de delincuencia organizada y, en determinados casos, con situaciones de explotación laboral.

El consumidor también alimenta el mercado de las copias

El estudio refleja que aproximadamente el 13% de los europeos reconoce haber adquirido de forma consciente algún producto falsificado.

La cifra aumenta de manera significativa entre la población más joven. En el grupo de edad comprendido entre los 15 y los 24 años, el porcentaje asciende hasta el 26%.

Este comportamiento responde, en muchos casos, al interés por acceder a diseños similares a los de las grandes marcas pagando un precio considerablemente inferior.

El diseño gana peso como elemento competitivo

Aunque el precio y la calidad continúan siendo los factores principales durante el proceso de compra, el diseño tiene cada vez mayor influencia en la decisión del consumidor.

El 72% de los europeos considera que el diseño es un aspecto importante al elegir un producto. Además, un 31% afirma que resulta muy o extremadamente relevante durante la compra.

Esa percepción también tiene un reflejo económico. Cerca del 73% de los consumidores asegura estar dispuesto a pagar un importe superior por artículos con un mejor diseño.

Precisamente ese valor diferencial convierte al diseño en uno de los activos más expuestos a las imitaciones y copias no autorizadas.

Según el director ejecutivo de la EUIPO, João Negrão, el diseño constituye una de las principales ventajas competitivas de Europa. En su opinión, protegerlo ofrece seguridad a los creadores para seguir innovando y permite a las empresas reforzar su posición competitiva.

La propiedad intelectual impulsa la competitividad empresarial

La actividad vinculada al diseño representa un peso considerable dentro de la economía europea.

Los sectores intensivos en diseño generan empleo para cerca de 28 millones de personas, equivalentes aproximadamente al 13% del empleo de la Unión Europea, y aportan más del 16% del PIB comunitario.

Las investigaciones también muestran una relación directa entre la protección de los diseños y el rendimiento empresarial. Las pymes que registran sus diseños obtienen casi un 30% más de ingresos por empleado y ofrecen salarios cercanos a un 25% superiores respecto a aquellas que no cuentan con derechos de propiedad intelectual registrados.

Sin embargo, la implantación de estas herramientas de protección continúa siendo reducida. Apenas el 1% de las pequeñas y medianas empresas europeas dispone de diseños registrados, pese a las ventajas competitivas que ofrecen para proteger la innovación y fortalecer el crecimiento empresarial.